2009 / 2010
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  Cargo:
Los barcos fantasma de la Unión Soviética
 
AUTOR: Matías Costa
MEDIO: Etiqueta Negra
PAÍS: Perú
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COMENTARIO DEL JURADO
MEMORIA DE JUZGAMIENTO
 
  Tras la desaparición de la Unión Soviética, su enorme flota pesquera – barcos y tripulación - quedó abandonada en distintos puertos del planeta. La mayor concentración de hombres y naves tuvo lugar en Las Palmas de Gran Canaria, España.

Los capataces de estos barcos se desentendieron de la nave y sus hombres después de meses de navegación, dejando una enorme deuda por pagar a la tripulación, además de los costes de reparación y alojamiento del barco en puerto. Un marinero que abandona su puesto pierde el derecho a reclamar su paga, por lo que estos hombres permanecen en el barco en espera de una solución que nunca llega. Oficialmente no están en suelo europeo, ni pueden acogerse a las leyes de asilo y protección vigentes. Han hecho del barco su hogar; un hogar que se hunde con sus habitantes dentro. El óxido se come la estructura y, en ocasiones, los marineros arrancan pedazos de la nave para venderlos como chatarra, como si devoraran su propio cuerpo.

Algunos tripulantes han decidido volver a Ucrania en autobús desde la península, otros, los más veteranos, llevan más de 8 años aquí. Viven en un limbo, casi invisibles, a pocos metros de la tierra; si abandonan el barco lo pierden todo.

Me interesaba profundizar en este tema por su especial significación en el contexto de los movimientos migratorios globales. Llevo más de diez años trabajando en temas de inmigración y en este caso percibí muy claramente la invisibilidad a la que estaban sometidos los protagonistas de esta historia. Me pareció que refleja muy bien la evolución que en los medios de comunicación ha tenido la temática migratoria, hacia una estandarización del problema que lo convierte en secundario. Quise alejarme de estadísticas y fijarme en historias épicas, como lo eran los movimientos migratorios hace cien años, de los que procede mi familia. Como descendiente de ucranianos, me identifiqué de un modo inmediato con algunos de los sentimientos que percibí en los barcos, y con detalles como la música, la melancolía y la forma de mirarse a los ojos.

Encontré en esta historia una alegoría acerca de la manera en que desapareció la Unión Soviética. Estos marineros se encontraban navegando en medio del océano cuando recibieron la noticia de que su país, sus 80 años de historia habían desaparecido. Ya no tenían un lugar al que volver. Muchas de las nuevas pequeñas repúblicas ex soviéticas carecían de identidad propia y de un núcleo aglutinador al que estaban acostumbrados. Algo parecido percibí en los marineros. De algún modo están aún desorientados en este nuevo mundo salvaje al que cayeron de golpe.

La vida anclada en un puerto es un mundo difícil de describir. Marineros en tierra, pero sin pisar la tierra. El microclima que se crea es ajeno a todo tiempo y a todo lugar. Y finalmente, la historia de estos marineros es universal, porque habla de un naufragio global, de un limbo existencial en el que estamos todos en este principio de milenio donde todo cambia cada día."