2009 / 2010
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  Los Olvidados,
el capítulo
que faltaba
 
AUTOR: Martin Riepl
MEDIO: Etiqueta Negra
PAÍS: Perú
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COMENTARIO DEL JURADO
MEMORIA DE JUZGAMIENTO

  Al mediodía del martes 7 de Abril del 2009, en una sala de juzgamiento montada en una base policial, Alberto Fujimori Fujimori fue sentenciado a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad. Nunca antes un ex presidente latinoamericano electo democráticamente era juzgado y hallado culpable en su propio país por violaciones a los derechos humanos. El acontecimiento histórico fue retratado, grabado, fotografiado y narrado por cientos de periodistas peruanos y extranjeros pero ninguno reparó, siquiera un momento, en los dos humildes personajes que lo hicieron posible.

El reportaje "Los Olvidados" pretende rescatar de los márgenes de la historia oficial a Justo Arizapana y Guillermo Catacora, el reciclador de basura y el artesano que anónimamente y sin pedir nada a cambio dieron las pistas que permitieron el hallazgo de las fosas de estudiantes asesinados en 1992 por un comando de aniquilamiento del ejército. Aquel fue llamado "El Caso Cantuta" y se convirtió, catorce años después, en el argumento fundamental para lograr la extradición del ex gobernante y su posterior juicio como autor mediato de aquellas muertes. Arizapana y Catacora siguieron todo el proceso por televisión, entre la miseria y la clandestinidad.

¿Por qué nadie los recuerda? Ex presidiarios, revolucionarios comunistas, fugitivos de la justicia, uno acusado de asesinato, el otro un artesano que aprendió en La Habana, Pekín y Moscú a fabricar explosivos. Las vidas de novela de Justo Arizapana y Guillermo Catacora reflejan la conflictiva historia reciente del Perú, convergen la noche en que extrañas sombras entierran cajas en un alejado muladar y se proyectan a lo largo de dos décadas en una espiral de pavor e indiferencia. Ni siquiera el 2004, cuando el periodista Ricardo Uceda reveló la identidad de los testigos, se reconoció su rol decisivo en los cambios políticos y sociales del país. Ello no los hizo renunciar a los ideales que creían correctos.

Ésta es una crónica sobre el olvido en un país sin memoria. El texto se publicó en mayo del 2009, al mes siguiente de la condena a Fujimori. Entonces, como ahora, en las encuestas de opinión ya figuraba su hija Keiko como una de las candidatas con mayores posibilidades de ganar las elecciones generales del 2011. Parte de la campaña electoral corresponde a una cruzada por la libertad del ex gobernante.

El drama de los testigos se enriquece y contrasta permanentemente con las voces de aquellos personajes para los que su revelación, aún hoy, representa una fortuna o un destino fatal. Ahí está el periodista que irónicamente no supo cuándo quedarse callado, el político por quien ya nadie vota, la hermana del estudiante asesinado, el laureado director de la revista que hizo pública la denuncia.

Sólo hasta la elaboración de este reportaje los familiares de los universitarios asesinados pudieron conocer personalmente al principal responsable de que hallaran justicia. Finalmente, después de tantos años, lo vieron a los ojos, le estrecharon las manos y le dijeron gracias.